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Récords de velocidad en tierra

dic 12,2019
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Existen multitud de récords de velocidad. Como en cualquier disciplina deportiva, cada uno de ellos debe ajustarse a una serie de normas que le hacen acreedor a tal título y que, además, son verificados por personas oficialmente autorizadas para ello. ¿Sabes quién ostenta el récord y con qué velocidad?

¿Cuáles son los récords de velocidad en tierra?

Si contamos las diferentes categorías para establecer récords, el abanico es muy amplio. Una amalgama de vehículos casi infinita en la que cada uno puede optar a su propio récord encuadrado en su categoría concreta. Pero existe un solo récord que puede ser catalogado como único. Es el récord absoluto de velocidad sobre tierra.

Historia de los récords de velocidad en tierra

El origen de los récords de velocidad se debe al conde francés Gastón Chasseloup-Laubat. El 18 de diciembre de 1898, con la participación de la publicación La France Automobile, organizó el primer intento para establecer un récord de velocidad en el Parque de Acheres de París. A bordo de su vehículo eléctrico, el propio Gastón alcanzó los 63,150 km/h estableciendo el primer récord de velocidad de la historia. Sólo un mes más tarde el belga Jenatzy elevó el récord hasta los 66,658 km/h, superando en 29 de abril de 1899 la barrera de los 100 km/h por primera vez.

Hicieron falta 10 años para pasar de los 100 a los 200 km/h. El artífice fue Victor Héméry, a los mandos de un Blitzen-Benz, equipado con un motor de 4 cilindros y 21,5 litros que, con un rendimiento de 200 CV, consiguió situar el récord en 202,69 km/h. Pasar la barrera de los 300 km/h llevó más tiempo. Nada menos que 18 años separan la marca de Héméry de la de Henry Seagrave. Pilotando un Sumbeam apodado “The Slug”, alcanzó los 327, 98 km/h. Para ello, el Sumbeam contó con dos motores V12 de más de 22 litros a los que se estimaba una potencia de 450 CV cada uno.

En la época (1927) Malcolm Campbell ya había iniciado su fructífera carrera a los mandos del “Pajaro Azul” (Bluebird), con el que estableció varios récords, iniciándose con el Bluebrid I en 1927, con el que alcanzó los 281,446 km/h

El Bluebird II llegó a los 333,062 km/h en 1928. Los sucesivos Bluebird III, IV y V culminaron sus proezas con los 484,618 km/h que Campbell firmó el 3 de septiembre de 1935. 

Los 500 km/h fueron superados el 19 de noviembre de 1937 por el capitán George Thomas Eyston a los mandos de su Thunderbolt. Estaba equipado con dos motores Rolls Royce Merlin V12 R, idénticos al utilizado por Campbell, y rendían 2.350 CV de potencia cada uno. 

La barrera de los 600 km/h fue superada el 16 de septiembre de 1947 por John Cobb que, a bordo del Railton Mobil Special, logrando la velocidad de 634,401 km/h. Este fue el último vehículo en alcanzar el récord con transmisión a las ruedas.

La admisión por parte de la Federación Internacional de los vehículos propulsados por motores a reacción supuso un salto cualitativo muy notable. Los 863,748 km/h conseguidos por Art Arfons y su Green Monster de cuatro ruedas superaron las anteriores cifras. Un vehículo con motor de reacción que elevó el récord hasta los 927,869 km/h en 1965. Poco le duró, porque ese mismo año el Spirit of America de Breedlove, en su versión Sonic 1 y ya con cuatro ruedas, situó la marca en 966, 571 km/h.

El récord de velocidad en tierra: rompiendo la barrera de los 1.000 km/h

Los 1.000 km/h fueron superados en 1970 por Gary Gabelich  y su Blue Flame con un registro de 1.014.508 km/h, que no fue homologado al contar sólo con tres ruedas. Tras superar esa barrera de los 1.000 km/h Richard Noble tomó el relevo con su Thrust2, con el que alcanzó la marca de 1.019 km/h, obtenida en 1983. Cuatro años después, en 1997, el Thrust SSC, conducido por Andy Green, superó la velocidad del sonido (Match 1) por primera vez en un vehículo terrestre, obteniendo la increíble velocidad de 1.221 km/h (Match 1,02).

¿Cuál será el próximo récord?

El propio Richard Noble es el artífice del proyecto que está a punto de completarse para romper de nuevo ese récord. El vehículo desarrollado para la ocasión se denomina Bloodhound SSC (sabueso) y su objetivo es alcanzar las 1.000 millas por hora (más de 1.600 km/h). Para ello cuenta con 135.000 CV de empuje, proporcionados por un motor de reacción Rolls Royce EJ200, al que se añade un motor Jaguar V8 sobrealimentado que se encarga de bombear el oxidante al cohete Nammo. Por lo que conocemos del proyecto, el piloto Andy Green será el encargado de intentar romper su propio récord de velocidad terrestre.

La lubricación se ha encomendado a Castrol, que proporciona lubricantes de última generación y específicos para la ocasión, con un aceite de motor especialmente desarrollado al efecto y reforzado con su tecnología Titanium Fluid Strength. Tendremos que esperar a 2020 para saber si Andy Green conseguirá batir su propio récord de 1997...

El mundo de la conducción cuenta con multitud de curiosidades, inventos, y anécdotas que hacen de él un sector apasionante. ¿Sabías que la primera multa por exceso de velocidad se expidió por circular a 20 km/h? ¿Qué pensarían ahora de estos récords?

 

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